Si vives en Sevilla o en cualquier zona de Andalucía, probablemente hayas oído hablar de la procesionaria del pino, una oruga que puede suponer un grave peligro para perros y gatos. Cada año, durante ciertos meses, aumentan las urgencias veterinarias por contacto con estas orugas. Conocer cuándo aparecen, dónde suelen encontrarse y qué hacer si tu mascota entra en contacto con ellas puede marcar una gran diferencia.
¿Qué es la procesionaria del pino?
La procesionaria es la fase larvaria de una polilla llamada Thaumetopoea pityocampa. Estas orugas viven en los pinos y son fácilmente reconocibles porque se desplazan en fila, formando una especie de “procesión”, de ahí su nombre.

El problema es que su cuerpo está cubierto por miles de pelos urticantes microscópicos que liberan una toxina muy irritante. Este mecanismo es su forma de defensa frente a depredadores, pero puede provocar lesiones graves en las mascotas.
¿En qué época hay más riesgo en Sevilla?
En Andalucía, y especialmente en la provincia de Sevilla, el periodo de mayor riesgo suele ser:
- Finales de invierno y comienzos de primavera: Principalmente entre febrero y abril.
Durante este periodo las orugas bajan de los pinos al suelo para enterrarse y transformarse en polillas, momento en el que es más probable que los perros las encuentren durante los paseos.
Los inviernos suaves, muy comunes en el sur de España, pueden adelantar la aparición de estas orugas.
Zonas donde es más frecuente encontrarlas
Las procesionarias suelen aparecer en zonas con pinos. En Sevilla es especialmente importante tener precaución en:
- Parques urbanos con pinos
- Áreas periurbanas
- Pinares y zonas forestales
- Urbanizaciones con jardines y pinos ornamentales
- También pueden encontrarse en caminos rurales, áreas recreativas o alrededores de campos.
¿Cómo se produce el contacto o “contagio”?
En realidad, no se trata de un contagio, sino de un contacto con los pelos urticantes de la oruga. Este contacto puede producirse de varias formas:
- El perro/gato olfatea o lame la oruga.
- La muerde o intenta jugar con ella.
- Los pelos urticantes se dispersan en el aire y entran en contacto con ojos, nariz o piel.
- Los perros son las mascotas más afectadas porque exploran el entorno con el hocico.
Síntomas característicos en perros y gatos
Los síntomas suelen aparecer muy rápidamente, a veces en cuestión de minutos.

Los signos más frecuentes son:
- Salivación intensa (babeo).
- Inflamación de labios, lengua o cara.
- Lengua roja, morada o inflamada.
- Dolor intenso en la boca.
- Intentos constantes de rascarse el hocico.
- Vómitos.
- Dificultad para tragar o respirar.
- En casos graves puede producirse necrosis (muerte del tejido) en la lengua.
Primeros auxilios camino al veterinario
Si sospechas que tu mascota ha tenido contacto con una procesionaria, actúa inmediatamente.
- Evita que siga tocando la oruga.
- No permitas que la lama o la muerda.
- No frotes la zona afectada. Frotar puede liberar más pelos urticantes.
- Lava la boca o la zona afectada con abundante agua templada. Lo ideal es hacerlo con una botella o jeringa, dejando que el agua caiga suavemente.
- Evita tocar directamente la zona con las manos. Los pelos también pueden afectarte a ti.
- Acude inmediatamente al veterinario.
Una urgencia veterinaria: ¡El tiempo es clave!
El contacto con la procesionaria es una urgencia veterinaria. Cuanto antes reciba tratamiento tu mascota, mejor será el pronóstico y menores las posibles secuelas.
Si notas síntomas compatibles tras un paseo, no esperes a que “se le pase”. Acude de inmediato a tu clínica veterinaria o al centro de urgencias más cercano. Recordemos que unos minutos pueden marcar la diferencia entre una irritación leve y una lesión grave.
Firma: María Bouza Satorres
Veterinaria SomosVet El Porvenir