La enfermedad renal crónica (ERC) es una de las patologías más frecuentes en perros y gatos de edad avanzada. Su evolución suele ser progresiva y silenciosa, lo que hace que, en muchos casos, el diagnóstico llegue en fases avanzadas. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado especial relevancia un marcador que puede ayudarnos a detectar y monitorizar esta enfermedad de forma precoz: la proteinuria.

¿Qué es la proteinuria y por qué es importante?
La proteinuria es la presencia de proteínas en la orina. En condiciones normales, los riñones evitan que estas proteínas pasen al filtrado urinario. Cuando aparecen en cantidades significativas, suele indicar que existe un daño en la estructura o función renal. En animales geriátricos, este hallazgo es especialmente relevante porque puede ser uno de los primeros signos de enfermedad renal, incluso antes de que se detecten alteraciones en parámetros clásicos como la creatinina.
Un marcador precoz en pacientes aparentemente sanos
Estudios recientes han demostrado que un porcentaje significativo de perros y gatos mayores aparentemente sanos presentan alteraciones subclínicas detectables mediante análisis de orina. En muchos casos, la proteinuria persistente es una de las primeras señales de que el riñón empieza a fallar.

Esto convierte al análisis urinario en una herramienta fundamental dentro de los programas de medicina preventiva geriátrica, permitiendo identificar pacientes en fases iniciales de ERC.
No solo refleja daño: también influye en la progresión
La proteinuria no es únicamente un marcador pasivo. Se ha demostrado que la presencia mantenida de proteínas en el filtrado renal puede desencadenar procesos inflamatorios y de fibrosis dentro del riñón, contribuyendo al deterioro progresivo de su función. En otras palabras, la proteinuria no solo indica que hay daño renal, sino que puede acelerar su evolución si no se controla adecuadamente.
El valor pronóstico: incluso niveles leves importan
Tradicionalmente, se daba mayor importancia a niveles elevados de proteinuria. Sin embargo, la evidencia más reciente indica que incluso valores considerados “borderline” (ligeramente elevados) pueden tener relevancia clínica, especialmente en gatos geriátricos. Esto implica que pequeños cambios en los niveles de proteína urinaria no deben ser ignorados, sino monitorizados de forma periódica para detectar tendencias y actuar a tiempo.
Seguimiento y control: una herramienta para guiar el tratamiento
El control seriado de la proteinuria permite al veterinario:
- Evaluar la evolución de la enfermedad renal.
- Detectar empeoramientos de forma precoz.
- Valorar la respuesta a tratamientos específicos.
- Ajustar el manejo clínico del paciente.
Además, su interpretación debe realizarse siempre en conjunto con otros parámetros como la densidad urinaria, la presión arterial, la creatinina o el SDMA, ya que la ERC es una enfermedad multifactorial.
La importancia de un enfoque integral
En pacientes geriátricos, la proteinuria suele estar estrechamente relacionada con otros factores como la hipertensión arterial, que puede agravar tanto la pérdida de proteínas como el daño renal. Por ello, el abordaje clínico no debe centrarse únicamente en un dato aislado, sino en una evaluación global del paciente, que permita establecer un plan de seguimiento y tratamiento individualizado.
Conclusión
El control de la proteinuria se ha consolidado como una herramienta clave en la medicina veterinaria moderna, especialmente en perros y gatos geriátricos. Detectar su presencia de forma precoz, monitorizar su evolución y actuar en consecuencia puede marcar una diferencia significativa en la calidad y esperanza de vida de nuestros pacientes.
Para los propietarios, esto se traduce en una idea fundamental: los chequeos periódicos, incluyendo el análisis de orina, no son opcionales en animales mayores, sino una inversión directa en su salud y bienestar.
María de los Ángeles Andrés Vázquez
Veterinaria Directora SomosVet El Porvenir
PGCert. Int. Med. ifevet
Veterinaria Directora SomosVet El Porvenir
PGCert. Int. Med. ifevet